Portales en los sueños: tipos, cómo funcionan y cómo utilizarlos

Portales en los sueños: tipos, cómo funcionan y cómo utilizarlos

Cuando hablamos de portales dentro de los sueños, es fácil imaginar inmediatamente una puerta mágica, un agujero en una pared o algún tipo de estructura que nos transporta a otro lugar.

Pero para mí, un portal no necesita tener una forma concreta.

Un portal es cualquier cosa que nos permite desplazarnos dentro del sueño.

Y ese desplazamiento puede ser mucho más importante de lo que parece, porque no siempre consiste simplemente en cambiar de escenario. En ocasiones podemos pasar de una experiencia a otra completamente diferente.

Después de años experimentando con ellos, he acabado diferenciando dos tipos principales de desplazamiento: horizontal y vertical. A partir de esta distinción podemos entender mucho mejor los diferentes portales que pueden aparecer en los sueños lúcidos.

En este artículo voy a enseñarte los principales tipos de portales que he encontrado, cómo funcionan y algunas formas de utilizarlos.


¿Qué es un portal dentro de un sueño?

Un portal puede ser una puerta, un agujero, un túnel, una zona completamente oscura, un punto de luz o incluso algo que ni siquiera tenga una forma física clara.

Lo verdaderamente importante no es cómo se ve, sino qué hace.

Si algo te permite abandonar el lugar o estado en el que te encuentras y trasladarte hacia otro, podemos entenderlo como un portal.

Dentro de SIDO diferencio dos tipos de movimiento.

Desplazamiento horizontal

El desplazamiento horizontal ocurre cuando cambias de lugar pero permaneces dentro de un nivel similar de consciencia.

Puedes estar dentro de una casa, atravesar un agujero y aparecer de repente en mitad de un bosque.

El escenario ha cambiado completamente, pero la naturaleza de la experiencia continúa siendo parecida.

Este tipo de desplazamiento suele ser el más sencillo y también uno de los más útiles, especialmente cuando queremos abandonar rápidamente una situación.

Desplazamiento vertical

El desplazamiento vertical es diferente.

Aquí no cambiamos simplemente de escenario, sino que se produce un cambio en la propia naturaleza de la experiencia/consciencia.

La sensación de realidad puede intensificarse, puede aparecer una fuerte continuidad de historia o podemos entrar en situaciones que sentimos cualitativamente diferentes del sueño del que veníamos.

Cuando hablo de desplazamientos verticales, niveles de consciencia, entidades o limbo, estoy describiendo mi mapa personal de la experiencia onírica y la manera en que he aprendido a navegarla, no una clasificación científica o universal.

Esta diferencia entre horizontal y vertical será importante para entender todo lo que viene a continuación.


Portales sin luz

Los portales sin luz son los más comunes y generalmente también los más sencillos.

No necesitan tener una forma determinada.

Lo que realmente los caracteriza es la oscuridad.

Puede ser un agujero completamente negro, un túnel, una pequeña zona oscura o simplemente un espacio sobre el que concentramos nuestra atención hasta que empieza a convertirse en un medio de transporte.

El agujero negro

El agujero negro es probablemente el portal más básico.

No tienes por qué encontrarte literalmente frente a un agujero circular. Puede aparecer en prácticamente cualquier superficie o contexto.

Lo importante es que no puedes ver qué hay al otro lado.

Dentro de un sueño puedes cerrar los ojos y dejar de prestar atención al escenario, lanzarte contra una zona oscura o concentrarte intensamente en cualquier espacio negro que aparezca.

A medida que mantienes la atención sobre esa oscuridad, puede empezar a expandirse hasta que termina absorbiéndote.

¿Dónde te lleva?

Normalmente produce un desplazamiento horizontal.

Desaparece la escena anterior y aparece otra diferente.

Una característica muy importante es que normalmente no existe continuidad de historia.

Puedes estar escapando de un incendio, atravesar la oscuridad y aparecer segundos después en una playa sin que exista ninguna relación aparente entre ambas situaciones.

Y precisamente esa falta de continuidad es lo que convierte al agujero negro en una herramienta extremadamente útil.

Un Plan B dentro del sueño

Los agujeros negros son relativamente fáciles de crear, por lo que pueden funcionar como una salida de emergencia.

Imagina que estás teniendo una pesadilla dentro de un barco que se está hundiendo.

En este caso, el problema está en el propio escenario.

Si consigues realizar un desplazamiento horizontal y abandonar el barco, probablemente también abandones la amenaza.

Sin embargo, existe una diferencia importante cuando aquello que te persigue es una entidad o personaje del sueño.

Cambiar de escenario no garantiza necesariamente que desaparezca.

Puede acompañarte de un escenario al siguiente.

En esos casos necesitaremos comprender los desplazamientos verticales.


Agujeros y túneles

Existe otro tipo de portal oscuro que puede parecer un agujero o una especie de túnel, pero aquí sí ves lo que hay al otro lado.

A diferencia del agujero negro básico, estos no siempre se crean directamente.

Muchas veces los encuentras.

Aunque hay algo curioso: buscar deliberadamente uno dentro del sueño suele aumentar muchísimo las posibilidades de que aparezca.

Por eso me gusta decir que, más que encontrarlos, en cierto modo los llamamos mediante la intención.

Pueden tener profundidad o simplemente parecer una abertura.

Al atravesarlos normalmente volvemos a realizar un desplazamiento horizontal, pero existe una diferencia interesante respecto al agujero negro.

Interacciones al otro lado

Estos portales suelen desembocar en situaciones con un componente social mucho mayor.

Puedes encontrarte con personajes amistosos, hostiles o completamente neutrales.

En mi experiencia no he encontrado un patrón fiable que determine qué aparecerá.

Puedes acabar en medio de una guerra, entrar en una celebración, encontrarte con alguna figura conocida o aparecer dentro de una situación completamente desconocida en la que tengas que interpretar rápidamente qué está ocurriendo.

En ocasiones incluso puedes tener la sensación de que debes elegir un bando.

Aquí el portal no solo cambia el escenario.

Introduce una historia nueva.


Agujeros en el cielo

Dentro de los portales sin luz existe una excepción particularmente interesante.

Los agujeros en el cielo.

Normalmente aparecen a cierta altura, por lo que tendremos que volar o encontrar alguna forma de llegar hasta ellos.

Y al atravesarlos puede ocurrir algo muy diferente.

En lugar de tener la sensación de haber llegado a un lugar desconocido, puedes experimentar exactamente lo contrario:

sentir que ya habías estado allí.

No me refiero únicamente a reconocer visualmente un lugar.

La sensación puede ser mucho más profunda.

Puedes percibir que ese mundo ya formaba parte de tu historia, reconocer personajes como si fueran viejos conocidos o incluso sentir cierta sorpresa por haberte olvidado de ellos.

A esto lo llamo continuidad de historia.

La sensación no es que la historia empiece cuando tú atraviesas el portal.

Parece que la historia ya estaba ocurriendo antes de que llegaras.

Estas experiencias también pueden venir acompañadas de una sensación de realidad extraordinariamente intensa y, en ocasiones, de peligro.

Por esas características considero los agujeros en el cielo como una forma de desplazamiento vertical.

¿Cómo encontrarlos?

No se pueden crear directamente.

Se buscan.

Pero aquí vuelve a aparecer un concepto muy importante dentro de los sueños lúcidos: la intencionalidad.

No necesitas recorrer cada rincón del sueño buscando físicamente un agujero.

Tienes que saber qué estás buscando.

Cuando esa intención está suficientemente clara, muchas veces el propio sueño termina ofreciéndote el camino.


Vórtices: viajar sin necesidad de un portal físico

Los vórtices son uno de mis ejemplos favoritos porque demuestran perfectamente que un portal no necesita ser un objeto.

Puede ser simplemente un proceso.

La sensación es parecida a la de ser absorbido por un remolino que te arrastra desde un punto hacia otro.

Y lo interesante es que podemos utilizarlos de diferentes maneras.

Viajar hacia un lugar que puedes ver

La versión más sencilla consiste en elegir algo que esté visible a cierta distancia.

Por ejemplo, estás en un valle y ves una montaña al fondo.

Mantienes la mirada sobre la cima.

No apartas la atención.

Mantienes tanto la concentración como la lucidez hasta que empieza a aparecer esa sensación de vórtice.

Si el proceso continúa, puedes acabar siendo absorbido y desplazado directamente hacia el punto que estabas observando.

Lo mismo podría hacerse con el sol, un edificio lejano, una persona o cualquier otro punto claramente visible.

Aquí el desplazamiento normalmente será horizontal porque simplemente estás viajando dentro del escenario.

Viajar hacia un lugar imaginado

La siguiente versión es considerablemente más complicada.

En lugar de mirar físicamente hacia el destino, tienes que mantenerlo mediante tu intención.

Piensas en el lugar al que quieres llegar y lo sostienes mentalmente con suficiente claridad hasta que aparece nuevamente el vórtice.

La dificultad radica precisamente ahí.

Tu intención debe ser casi tan clara como aquello que normalmente estás viendo con tus propios ojos dentro del sueño.

Dependiendo del destino, un vórtice puede provocar tanto desplazamientos horizontales como verticales.


Portales con luz

Ahora entramos en otra categoría.

En estos portales, la luz forma parte directamente de la transición.

Dentro de mis experiencias, suelen venir acompañados de una sensación mucho más intensa que los portales oscuros.

Puede aparecer una percepción muy fuerte de realidad, importancia o peligro.

Por eso considero que requieren bastante más control y presencia.


Portal con marco de luz

En este tipo de portal tenemos nuevamente una zona oscura, pero aparece rodeada por un marco de luz.

Estos portales pueden producir una gran sensación de continuidad de historia y normalmente los asocio con desplazamientos verticales.

Al atravesarlos he experimentado escenarios completamente alejados del contexto anterior: mundos iluminados por estrellas enormes, paisajes desolados, espacios extraños, fenómenos astronómicos y lugares difíciles de comparar con escenarios cotidianos.

También pueden desembocar en experiencias especialmente intensas.

Cómo crear un portal con marco de luz

El proceso comienza creando un portal o agujero negro.

Pero esta vez no entramos inmediatamente.

Nos quedamos delante de la oscuridad.

Aparecerá el impulso de entrar y permitir que nos absorba, pero intentamos mantener la atención sin cruzar.

Si logramos permanecer suficientemente estables, comenzará a aparecer luz alrededor del borde.

Los pasos no son especialmente complicados.

La dificultad está en esperar sin perder el control.

Esto resulta todavía más complicado cuando queremos utilizarlo como vía de escape durante una pesadilla porque nuestro instinto nos empuja precisamente a salir de allí cuanto antes.

Aquí el silencio, la lucidez y la capacidad de mantener la compostura se vuelven fundamentales.


Portal de foco de luz

En el portal anterior la luz estaba alrededor.

Aquí ocurre lo contrario.

La propia abertura contiene luz.

En mi experiencia, estos portales pueden conducir a situaciones extremadamente positivas o extremadamente negativas.

Por esa razón prefiero acercarme a ellos teniendo preparado algún tipo de Plan B.

Una de las características que personalmente he observado repetidamente es la aparición de una entidad o personaje al otro lado.

Puede percibirse como una presencia positiva, familiar o tranquilizadora.

Pero también puede ocurrir exactamente lo contrario.

Y ahí comienza el problema.

Cuando una entidad te persigue

Si percibes a la entidad como una amenaza y comienza una persecución, un simple desplazamiento horizontal puede no ser suficiente.

Puedes atravesar otro agujero, cambiar de escenario y descubrir que sigue contigo.

Incluso pueden producirse falsos despertares: crees que finalmente has despertado y que todo ha terminado, solo para darte cuenta poco después de que todavía estás soñando.

Por eso considero especialmente importante comprender la diferencia entre escapar lateralmente y realizar un escape vertical.

Existe además otra particularidad.

En algunas ocasiones, si permaneces demasiado tiempo observando uno de estos portales, la entidad puede atravesarlo en tu dirección en lugar de esperar a que seas tú quien entre.

No ocurre necesariamente siempre, pero forma parte de las experiencias que he tenido con este tipo de portal.

La forma de buscar deliberadamente este tipo de encuentros es un tema mucho más amplio que prefiero desarrollar por separado.


El túnel de luz

Llegamos al portal que personalmente considero con mayor potencial de todos los que he experimentado.

El túnel de luz.

Si tuviera que representar gráficamente hasta dónde puede llegar la exploración de un sueño lúcido, probablemente elegiría esta imagen.

Aquí el movimiento es completamente vertical.

Ya no se trata simplemente de viajar desde una habitación hasta una montaña o cambiar de una ciudad a otra.

La sensación es la de abandonar completamente la realidad anterior.

Las experiencias posteriores pueden variar enormemente, pero el propio desplazamiento puede llegar a sentirse extraordinariamente intenso.

Y precisamente por eso es también la técnica más compleja de todas las que aparecen en este artículo.

Para crear un túnel de luz primero necesitamos llegar a otro lugar:

el limbo.


El limbo

No considero el limbo exactamente un portal.

Lo considero más bien un espacio intermedio.

Una especie de lienzo en blanco desde el que podemos preparar determinados desplazamientos.

Para llegar hasta allí utilizo dos movimientos consecutivos.

Primero uno horizontal.

Después uno vertical.

Primer movimiento: abandonar el contexto

Cerramos los ojos dentro del sueño y dejamos progresivamente de prestar atención al escenario.

Ya no estamos en nuestra habitación.

Ni en una escuela.

Ni en una calle.

Ni en el lugar donde se desarrollaba el sueño.

El contexto desaparece.

Segundo movimiento: entrar en la oscuridad

Ahora tenemos que hacer que esa oscuridad deje de sentirse simplemente como ausencia de imagen.

Tenemos que adentrarnos en ella.

Intentamos hacerla real.

Tangible.

Cuando conseguimos estabilizar ese estado, ya no sentimos que simplemente tenemos los ojos cerrados.

Estamos dentro de otra experiencia.

Eso es lo que llamo limbo.

Personalmente lo asocio a tres elementos especialmente importantes:

paz, silencio y control.

Es un espacio vacío desde el que podemos preparar el siguiente movimiento.


Cómo crear un túnel de luz

Una vez en el limbo, necesitamos alcanzar un ánimo o estado mental bastante particular.

Para mí existe una combinación de emociones que funciona especialmente bien:

estar completamente despierto dentro del sueño, sentir miedo, mantener respeto hacia lo desconocido y, al mismo tiempo, conservar una confianza absoluta.

No se trata necesariamente de eliminar el miedo.

El miedo puede estar presente.

Lo importante es que no tome el control.

Cuando alcanzamos ese estado, dirigimos nuestra atención hacia la oscuridad y utilizamos nuevamente el principio del vórtice.

Al principio puede aparecer únicamente la sensación de movimiento.

Después empieza a surgir luz.

La luz adquiere estructura.

Aparece profundidad.

Y poco a poco el vórtice puede transformarse en una especie de túnel luminoso con estrías de luz que tienen movimiento angular.

Entonces llega la parte más importante:

dar el primer paso.

La sensación de desplazamiento vertical puede ser extremadamente intensa.

La percepción del espacio, del movimiento e incluso del tiempo puede transformarse radicalmente durante la experiencia.

Para mí, ahí es donde realmente comienza la exploración.


Resumen de los tipos de portales

PortalLuzDesplazamiento habitualCaracterística principal
Agujero negroSin luzHorizontalFácil de crear y útil como salida
Agujero o túnelSin luzHorizontalPuede conducir a situaciones sociales inesperadas
Agujero en el cieloSin luzVerticalFuerte sensación de continuidad de historia
VórticeVariableHorizontal o verticalPermite dirigir el desplazamiento mediante intención
Marco de luzLuz en el marcoVerticalGran continuidad contextual
Foco de luzLuz en el interiorVerticalPuede implicar la aparición de entidades
Túnel de luzLuzVerticalExperiencia de máximo potencial

Un portal no tiene por qué parecer un portal

Si hay una idea que me gustaría que te llevaras de todo este artículo es precisamente esta:

no busques necesariamente puertas.

Un portal puede ser un agujero.

Una sombra.

Una abertura.

Un túnel.

Una luz.

Un vórtice.

O simplemente un proceso mediante el cual pasas de una experiencia a otra.

La forma es secundaria.

Lo importante es el desplazamiento que produce.

Comprender estas diferencias puede ayudarte a dejar de ver los sueños lúcidos únicamente como escenarios que controlar y empezar a utilizarlos como espacios que puedes explorar y navegar.


¿Todavía no puedes controlar tus sueños?

Todo esto resulta fascinante, pero existe un requisito evidente.

Para experimentar deliberadamente con portales primero necesitas tener suficientes sueños lúcidos y ser capaz de mantener cierta estabilidad dentro de ellos.

Si todavía estás empezando, no necesitas intentar crear un túnel de luz esta misma noche.

Empieza por construir una práctica que puedas mantener.

He preparado una rutina sencilla basada en cinco niveles —memoria, presencia, técnica, eficiencia y valor— precisamente para desarrollar esas bases poco a poco.

Una cosa es querer navegar por el universo dentro de un sueño.

Y otra muy diferente es conseguir que esa posibilidad se convierta en una opción real.


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Los portales son solamente una parte del trabajo que podemos realizar dentro del mundo onírico.

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